Kevin
El nombre de mi mentor es Eduardo Mejía.
Gracias hermano por toda tu ayuda y por como Dios te ha estado usando. Escribo mi testimonio el día de hoy, para darle las gracias y la gloria a Dios, y esperando que sea de bendición para otros. Conocí la masturbación a eso de los 10 años, al principio no sabía lo que hacía. Descubrí el mayor placer y adicción a los 12 años y seguí cada vez con más frecuencia por 2 años.
Mi mente estaba consumida y atrapada por imágenes explicitas que veía por el internet y que llegué en un momento a ver pornografía homosexual. Aunque nací en un hogar cristiano, mis padres se alejaron y fui perdiendo el temor hacia Dios hasta que llegó un punto que mi placer sexual era mi ídolo. Todo seguía consumiendo mi tiempo y mi mente en lo secreto, teniendo una vida hipócrita.
Un día llegó un hermano a predicar al colegio, habló exactamente de este tema y no me dejó en paz esa culpabilidad por más de 3 meses. A principios de este año volvió a llegar a hablar del mismo tema y decidí ir en busca de ayuda a consejería espiritual.
Derrota tras derrota seguía masturbándome y viendo pornografía. Hasta que rendí mi vida a Cristo completamente, me asombró su bondad y perdón obrando en mí, pasaron meses hasta que una nueva caída me hizo ver mi orgullo y siguiendo el consejo de un amigo (quien también es mi mentor) empecé el curso Libertad Pura.
Cada día la Palabra de Dios me hablaba, muchas veces justo a tiempo. Dios fue botando mi orgullo, y la lucha ha sido difícil, con batallas mentales y contra los deseos. Pero puedo decir que lo vale, vivir en la libertad verdadera en Cristo Jesús, no solamente 60 días, sino una vida completa en la cual buscar servirle y adorarle.









