LYDIA

Ira, soledad, tristeza, culpa, vergüenza, nunca pensé que cargaría todo esto al matrimonio, se volvían los días más terribles, 7 meses de casados y luego nació nuestro bebe, pensé que estaría mejor, pero fue peor, estaba desconectada de todo, de Dios, de mi esposo y de mi hijo, no sé en qué momento deje todas mis amistades e incluso me aleje de mis padres y hermanos. Una de mis hermanas me invito a tomar este curso ya que estaba preocupada por mi conducta.

Dios mostró su bondad a mi vida y la de mi esposo, lo dos pudimos tomar el curso y experimentar el perdón de Dios, su amor y su poder para sanar las heridas más profundas. Confesamos nuestros pecados, nos arrepentimos, nos dolió mucho ver el resultado de estar lejos de Dios. Aprendimos sobre el abuso, pornografía  y  masturbación,  pude entender que Dios no está distante, Él está aquí, Él es real, y creo que sí él pudo sacarme de la oscuridad, sanar mis heridas y darme fe en Él, él lo puede hacer con las demás personas que estén lastimadas y con heridas tan profundas que ni siquiera conocen. Conocí a un Dios interesado en mi dolor y con el poder de sanarlo. Me di cuenta de cuanto necesito de la gracia y el perdón que solo Dios ofrece, logre verlo como un padre amoroso. Sé también que esto es un proceso de toda la vida, requiere ser intencional y tener disciplina. Dios está queriendo todo el tiempo que le busquemos y entonces el nos encontrará donde sea que estemos.

 

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2016-10-16T19:45:32+00:00 20 Junio, 2016|
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