JORGE

Quiero empezar aclarando que esta es la segunda vez que intento tomar el curso de 60 días. La primera vez solo llegué a la lección 20. De adolescente conocí la pornografía y la masturbación y frecuentaba su uso, mi pecado creció hasta que tuve relaciones sexuales con mis novias. El motivador para pecar era esa emoción y sentimiento de intimidad, pero con el tiempo me di cuenta que me dejaba vacío, me sentía mal, sentía que le fallaba a Dios y a mis padres porque ellos me enseñaron a vivir en castidad.

Este pecado deforma nuestra naturaleza y nuestra forma de ser, nos ahoga y nos lleva a hacer cosas, que en otro momento, serían indecibles e indecentes. En mi caso empezó con la exploración de mi cuerpo y masturbación, pasando por el consumo de pornografía, encuentros sexuales con amigos, primos, relaciones sexuales fuera del matrimonio y por último dañar a otras personas con múltiples infidelidades. El curso de LEC y la guía del Espíritu Santo me llevaron a comprender el origen de esta conducta, fue cuando entendí y recordé que había sido abusado físicamente por una prima y verbalmente por familiares y amigos. Inicie a orar,  perdone  y seguí los principios que en Visión Clara  presentan, puedo decir que voy en camino a ser completamente libre. Uno de los principios que más libertad ha traído a mi vida es el de la confesión y entrega de cuentas, escuché una vez que Ricky (fundador de LEC) dijo que “los secretos pudren el alma” y en ese momento yo estaba viviendo con los resultados de esa putrefacción. No fue hasta que, con valentía que vino de Dios, hablé de estos temas, cosas que pensé que nunca diría y menos escribirlas en un testimonio. Parte de la sanidad que ha venido a mi vida se refleja en poder hablar de mi pecado y de los abusos que sufrí sin amargura.

Mi relación con Dios ha mejorado y solo el hecho de dejar de ver pornografía ha sido liberador,   llevaba un gran peso encima y me lo quitaron. Ahora sin ese peso, puedo concentrarme en lo que verdaderamente importa. El pecado sexual me dejó sin ganas de buscar y seguir mi propósito en la vida (literalmente, me estaba matando) y ahora que soy libre por la sangre de Cristo, puedo correr a buscar y cumplir el llamado con el que Dios me diseñó. Tengo un renovado sentido de la vida en pareja, la fidelidad y el valor de la castidad.  Deseo casarme, antes no quería ni creía en el matrimonio, realmente me ilusiona el futuro y ver los frutos de sembrar esta semilla.

El curso de 60 días ha sido el inicio de lo que Dios hará en mí. Al comparar mi pasado y la ilusión por lo que viene, veo un grandísimo contraste, cuando ésta semilla de fruto, será evidente que fue Dios quien hizo la obra.

2016-12-16T10:31:55+00:00 16 Diciembre, 2016|
¿Necesitas Ayuda para ser libre del pecado sexual?
Inscríbete hoy en nuestro programa de consejería en línea.
Empieza haciendo clic aquí