Quiero empezar mi testimonio diciendo que siempre fui a la iglesia desde pequeño, siempre me inculcaron buenos principios y valores; me enseñaron el temor a Dios,  y le agradezco a Dios primero y a mi madre porque por ella siempre permanecí en la iglesia hasta cierta etapa de mi vida adulta. Siempre fui a la iglesia, a pesar de que a los 5 o 6 años de edad sufrí abuso sexual por parte de un familiar muy cercano; eso se quedó ahí, como un mal recuerdo, era algo que prefería olvidar, a pesar de eso seguí mi vida. Cuando empecé mi adolescencia Dios empezó a hablarme, pero al mismo tiempo también el plan del enemigo estaba a la orden de día. En esa etapa conocí y me involucré en el pecado de la masturbación y la pornografía.

Pasaron muchos años de mi vida en donde yo aparentemente crecía en la iglesia, como servidor, pero era todo una falsedad, yo aparentemente era un buen servidor pero en secreto vivía bajo el dominio de la pornografía y masturbación. De la enseñanza que recibí de la iglesia durante toda la vida sabía que todo lo que estaba haciendo estaba mal pero aun así seguía pecando.

Un día, en cierta emisora de radio escuché del ministerio Libres en Cristo y luego busqué la página y leí algunos testimonios de algunas personas que habían podido ser libres del pecado sexual  con disciplina y sobretodo con la ayuda de Dios.

Quiero ser bastante honesto y reconocer que esta es la segunda vez que pasé por el curso de Visión Clara. La primera vez terminé el curso e incluso ya estaba listo para iniciar la preparación para ser mentor. Pero lamentablemente hubo sucesos en mi vida que no entendía en ese momento y me hicieron retroceder  por completo, pasaron cosas que nunca me imaginé y me trajeron abajo.

Como había comentado anteriormente, crecí en un hogar en donde mi mamá nos enseñó valores cristianos, y por eso no cabía en mi mente que mis padres tuvieran que pasar por una separación o un divorcio. Este suceso me golpeo muy fuerte porque  siempre tuve la imagen de una familia feliz como de película, y nunca me pasó por la mente que a mi familia le pudiera pasar algo así. A raíz de esto mi corazón se enfrió y  me alejé de la iglesia por tres años; los primero dos los dediqué a estudiar, y olvidándome de Dios, regresé a la pornografía y masturbación  porque mi corazón se endureció mucho, especialmente hacia mi familia, la iglesia y Dios.

Mi corazón se llenó de odio, me preguntaba del porqué me había sucedido esto, o mejor dicho de porqué a mi familia. Actué con mucho rencor en ese tiempo. Al llegar al tercer año de estar alejado de Dios y de la iglesia comencé a progresar en el pecado sexual, lo hacía por puro odio y venganza hacia mi familia. Ya la pornografía no era suficiente, y la masturbación menos. Comencé a tener  relaciones sexuales fuera del matrimonio. A pesar de que había aprendido en la biblia que mi cuerpo era templo del Espíritu Santo de Dios entregué mi cuerpo a la fornicación.

Para ser honesto regresé a la iglesia porque empecé a enfermarme mucho. Lo primero que hice  fue regresar al curso de Visión Clara, aunque al principio no mucho quería  porque  ya lo que había completado una vez. Sentía duda. Yo creía la mentira que ya había sobrepasado totalmente los límites del perdón de Dios, pero aun así opté por llevar nuevamente el curso con una actitud diferente, y un corazón humillado.

Ahora que he terminado el curso no cambiaría nada de esto, primero reconozco que todo es para la gloria de Dios, ya no para mí, tampoco por el qué dirán. Tampoco porque si no lo hago me voy a ir al infierno; al contrario, este proceso ha sido para su gloria. En Visión Clara aprendí que Dios ha mostrado su amor grandemente y que él entrega segundas oportunidades. He entendido que él restaura al pecador, que transforma la vida, limpia, perdona y siembra perdón en el corazón.

Hoy puedo decir que se puede ser libre de la masturbación y la pornografía, y de todos esos malos deseos. He entendido que eso se logra con una relación diaria con Dios; en la intimidad él te llena y hace que los malos deseos vayan muriendo. Aprendí a conocer a Dios de una manera personal, y a reconocer que él tiene buenos planes para mi vida. ¡El amor de Dios es impresionante! Tan maravilloso y misericordioso es él;  puede usar lo malo que hiciste para cambiar la vida de otros.

A ti que lees esto te aseguro que la mejor decisión que puedes hacer si te encuentras en alguna adicción sexual es buscar ayuda; puedes acercarte al ministerio de Libres en Cristo. Puedo entenderte si dices que has hecho cosas demasiado malas y que Dios no puede perdonarte. Pero déjame decirte que lo que he vivido en estos casi tres meses ha sido todo un proceso, pero el resultado es de lo mejor. Estoy muy feliz porque Dios me ha hecho libre y sé que Dios ya está empezando a usar mi vida para impactar la de otros. Sé que el plan de Dios es acercarse y ayudar a otros que siguen todavía en la esclavitud.

Te exhorto a que sigas el curso, doy fe que sí se puede. Dios pone todo en orden cuando tú  confiesas tu pecado y te esfuerzas por seguir sus instrucciones al pie de la letra. Te animo, vale la pena. ¡Dios quiere usar tu vida grandemente!

 

Si estás listo para empezar tu propio proceso de consejería, puedes empezar llenando este formulario de forma confidencial: http://bit.ly/Kn70Dm