AARON

Encontré Esperanza, Agua Viva, un plan de batalla, y Padres espirituales los cuales me ayudaron a salir de esa prisión de homosexualidad.

 

 

La homosexualidad fue una identidad que poco a poco se fue apoderando de mi, al recordar el pasado puedo observar situaciones bastantes complicadas en la cuales yo sentí que no podía llegar a cumplir lo que las personas y familiares pedían de mi como hombre, fui creciendo y este sentimiento fue en aumento. Yo me sentía ser inadecuado en cualquier lugar al que iba, siempre me sentía diferente.

Cuando nací mis dos hermanas mayores ya tenían 18 años aproximadamente. La mayor parte de mi niñez la pasé en una vida antisocial, pues no tenía iguales de la misma edad, tenia sobrinos con quienes jugar pero nuevamente no era aceptado por ellos porque no me gustaba jugar lo mismo que a ellos. El no ser aceptado me llevó a ser en extremo hiperactivo, con tal de llamar la atención de los demás, me gustaba participar y participar con el fin de que las personas vieran que estaba allí y así pudieran fijarse en mi.

En busca de amor y de aceptación por personas de mi mismo sexo, amigos especialmente (ya que con las niñas me llevaba muy bien) empecé a entablar amistades con hombres, pero de forma dependiente y muy obsesiva, al punto de ser muy celoso con ellos, pues no quería que nadie se juntara con ellos por temor a perderlos. Pasó el tiempo y nunca pude saciar ese amor de un papá o un hermano mayor varón el cual tanto anhelaba, (la mayoría de mis amistades siempre fueron de personas con unos años mayores que yo), esto no quería decir que mi papá no me quisiera, y a la verdad tengo muchos recuerdos bonitos con Él, aunque si hubieron en las que mi papá esperaba un hijo más rudo, que le gustara toda clase de trabajos (carpintería, mecánica, herrería etc.); sin embargo mis aficiones eran diferentes, como los trabajos manuales e incluso la cocina.

Llegué al diversificado, y viajé a la ciudad de Guatemala a estudiar, en ese tiempo empecé a ver cambios en mi apariencia física, sin embargo seguía sin ser aceptado. A esta edad en la cual muchos me hacían de menos, mis cuestionamientos se tornaron en cuanto a mi desarrollo sexual y mis características como hombre y eso mismo me llevó a empezar a consumir pornografía homosexual, queriendo averiguar si yo llenaba las expectativas que según yo otros exigían de mi. Poco a poco esa semilla pornográfica, fue llenándome de imágenes y empecé a buscar lugares donde saciar mi vista y a todo esto la cadena de la masturbación ya gobernaba mi vida.

Poco a poco me fui dando cuenta que no sentía ninguna atracción por las mujeres y en las veces que intente hablarle algunas compañeras no fui correspondido, debido a mi edad, según me dijeron. Este evento dañó mucho mi mente, incrementando la idea de que yo no llenaba las expectativas que ellas buscaban de un hombre. Así pase todos mis años de diversificado, luchando en mi mente y a la vez saciando mi vista con pornografía, que almacenaba en mi computadora. Con el tiempo eso no me bastó y me volví más tolerante al pecado. Empecé a desarrollar otras conductas, con tal de saciar mis íntimos deseos. Nunca tuve una relación con otra persona de mi mismo sexo, por temor a lo que dijeran otras personas.

Paralelamente, al ir aumentando mis deseos homosexuales, en esas fechas también me nombran Líder de Jóvenes en la iglesia donde asistía. Todas las personas aseguraban que Dios me estaba usando, pero algo dentro de mí sabía que no estaba bien. Yo era enemigo de Dios. Como siempre el pecado te lleva a lugares donde no estamos dispuestos a ir y nos lleva a experimentar cosas que no estamos dispuestos a hacer, y estando tan débil, cedí a cierta actividad con otra persona. Esto ocurrió una segunda vez, y fue cuando me di cuenta ya estaba en un hoyo profundo del que yo solo no podía salir, necesitaba a Dios. Necesitaba de ese amor, cariño y pertenencia que sólo él puede dar.

Por ser Líder de Jóvenes, había escuchado de Libres en Cristo y del Ministerio en la restauración sexual; fue ese mismo día, un 2 de Junio, en que caí nuevamente, que decidí de una vez por todas terminar con éste problema. Escribí a Libres en Cristo y me contactaron de regreso, me asignaron un mentor y fue en este curso donde pude observar a Papá Dios esperándome con sus brazos abiertos, el cual me abrazó no importando que estuviera sucio, me llevó y me limpió de todo eso en lo que estaba metido.

Encontré Esperanza, Agua Viva, un plan de batalla, y Padres espirituales los cuales me ayudaron a salir de esa prisión de homosexualidad. Aprendí sobre la importancia de confesar y rendir cuentas, además de permanecer firme en las verdades de Dios.

Doy gracias a Papa Dios por haberme rescatado en el justo momento antes de caer más y más en la espiral de la homosexualidad. Hoy se que Él debe ser mi deleite, que no hay condenación, que soy una nueva persona, y que estoy para honrar a Dios con todo lo que hago.

2016-10-16T19:46:32+00:00 5 octubre, 2011|
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